Umberto Eco puso en Il Pendulo di Foucault que 'La superstizione porta sfortuna' y noventa años antes Joaquín García Icazbalceta tuvo la oportunidad de comprobarlo.

Umberto Eco citó a Raymond Smullyan en El péndulo de Foucault, regodeándose en la buena suerte de no creer en la suerte.

Noventa años antes, en 1896, Joaquín García Icazbalceta dió a la imprenta su Carta -que la posteridad conocería como 'Antiaparicionista'- con tan mala suerte que le quedó sobre el recuerdo que de él tiene la historiografía mexicana del siglo XIX una fama de 'detractor' de las apariciones guadalupanas.

Por si esto no fuese poco, tenemos el colmo de los colmos, el ápice de la mala suerte, en la página trece -SÍ, PÁGINA 13- de su carta que, en la edición salvaguardada por la Wilbur L. Cross Library de la University of Connecticut -digitalizada el 27 de julio del 2009- muestra un error de imprenta venturosamente desventurado.

Vea V. Merced:


Bien, decir que no creo en la suerte es lo mismo que decir que 'las brujas no existen pero de que las hay las hay... y de las buenas'.
Lea el documento en su versión digitalizada acá: https://archive.org/details/cartaacercadelor00garc
[Y si V. Merced quiere saber por qué salió a colación esta página con su línea escrita con tan mala suerte y de regreso y de cabeza, pásese por los Libres Libros de a Libra, que no están ni muertos ni enterrados, aunque de repente lo parezcan.].

Nam stat fua cuiq~ dies, breue et irreparabile tempus.

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