Pluribus: Una curiosa colección de clichés norteamericanos engarzados con un par de verdades incómodas.

Comencé a ver esta serie al poco tiempo de salir al aire. Miré el primer episodio y detuve a los diez minutos de comenzado el segundo.

Hasta antier, cuando tratando de distraerme en algo mientras hago algunos respaldos en dvds -aunque no lo crea, Estimado y poco probable lector, estamos a tantitito así del apagón digital y lo único que persistirá es lo que usted tenga almacenado en discos duros mecánicos [protegidos con carcasas de plomo], cedés y devedés- retomé donde lo dejé.

La protagonista de la serie me resulta un tanto insoportable. Veo que el guion así lo requiere, y ante esto, poco hay por hacer. El escritor sabe lo que quiere y por qué hace lo que hace.

De aquí que la historia -tengo a visto a la mitad el episodio 7- sea un planteamiento curioso sobre una hipotética invasión alienígena, esta vez, amoldada a los tiempos que corren.

Un virus que infecta a la humanidad, fundiendo todas las conciencias en una sola y advirtiendo que moriremos dentro de 10 años, de hambre. A pesar de tener los recursos, las formas y maneras de evitarlo, prácticamente eso sería 'por decisión nuestra': los 'otros' no se permiten la violencia entendida como el asesinato de animales y plantas y seres humanos. Y esto llevado al límite de ser incapaces de quitar una manzana del árbol o 'arrancar' cualquier tipo de fruto del árbol o de la tierra misma.

Pero, estos mismos visitantes no tienen empacho en licuar a los difuntos y verterlos en sendos envases de leche [tetrabricks] para ser consumidos por la masa que duerme en lugares públicos y abiertos. Canchas, estadios, pistas de atletismo y demás.

La protagonista, primer cliché, es una escritora. Esto significa que tiene una capacidad de análisis notable, y es capaz de ir jugando con las tramas y entrever los hilos ocultos de un discurso amigable y sospechosamente complaciente. Y, para añadir un poco de aderezo a esta ensalada, existen otros 12 individuos desperdigados por el mundo, quienes resultaron inmunes a la infección.

Los 'otros' intentan acercamientos y poco a poco van cerrando el cerco. Encuentran la manera de 'integrar' a esos individuos inmunes, cultivando en células madre tomadas de cada uno, el virus hecho a la medida para cada uno de ellos. Y aunque hay una chica peruana que 'voluntariamente' solicita integrarse en la colmena, la protagonista se rehúsa.

Mientras tanto, sin abjurar jamás del 'sueño americano', se permite el disfrute lo que puede solicitar y obtener en aquella situación. Una casa en un vecindario donde no se interrumpe el sistema de recolección de basura, y sigue contando con agua corriente al abrir el grifo, gasolineras que funcionan después de una llamada, y hacia el final de la temporada, viajes hechos a cuanto rincón le plazca, como si fuese la dueña absoluta de todo lo creado.

El desarrollo abusa al entregarnos una heroína que al final cede y se permite enamorarse de un montaje que 'los otros' le ofrecen como paliativo para una soledad que ella grita y defiende a los cuatro vientos, pero en cuanto cierra la puerta de la recámara se le echa encima como un animal rabioso.

Abdica y cede ante la ilusión de la compañía o, mejor dicho, una soledad compartida.

[18/03/2026 00:47]

Hay una contrapartida en un individuo, que se muestra tozudo y empecinado también hasta el extremo, y hace un viaje de miles de kilómetros -incluyendo una desafortunada excursión por el Tapón del Darién-, al encontrar a la protagonista, ha desparecido el ímpetu inicial que buscaba incitar a la rebelión, y nota una alianza extraña con esos 'otros' a los que él no da tregua.

Se dijo en la red de redes que a muchos espectadores, a pesar de bombardearnos con publicidad que subía dicha serie hasta las nubes, no les gustó el final ya que era un 'final abierto'.

Al llegar al episodio final de esa primera temporada, es un final muy ad hoc, y es la cereza de ese tremendo pastel.

A fuerza de convivir con esos 'otros', la protagonista termina bajando la guarda, para convivir en diario trajinar con esos tales, quienes, a pesar de encontrarse a años luz de su lugar de origen, están buscando la forma de 'retribuir' lo recibido, dejando esto como una predicción ominosa que servirá para sellar el destino de lo que haya quedado de humanidad.

En ese momento, violentada por la extracción del adn contenido en sus óvulos congelados sin que mediase su consentimiento, advertida de esa 'retribución' pendiente y puesta de nueva cuente ante la disyuntiva de ceder e integrarse, o rehusarse y ser integrada 'a la fuerza', recobra el sentido común y visualiza su situación y con ello, la situación de los miles de millones infectados: aunque tengan rostros, voces, rasgos familiares, esa entidad es, finalmente, un virus. Un cáncer.

Y como tal, no se detendrá y, peor, no pedirá permiso para seguir invadiendo, avanzando.

Así, la serie deja varias interrogantes y, lamentablemente, cede a la tentación de poner a una única mujer norteamericana como la posible salvadora de un mundo que pareciera estar diseñado y creado desde que comienza la historia del Génesis, a servir de jardín, refrigerador y carnicería, a los cada día más insoportables vecinos del norte.

[23/03/2026 13:08]

Nam stat fua cuiq~ dies, breue et irreparabile tempus.

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