Fea, horrible, asquerosa palabra.

No es un vocablo nuevo, si bien en la última década ha tenido un repunte en su uso y quizás en el abuso del mismo.

Pero, como es debido, comenzaré por el principio.

A estas alturas del partido, hemos de conformarnos con la duología que en su momento dirigió Guy Ritchie, basándose en el personaje Sherlock Holmes. Y aunque se habló de una tercera entrega, al parecer esta no llegará a darse o, si llegase a verse concretada por alguna fortuita circunstancia, también es poco probable que incluya a la dupla que sacó adelante ese proyecto.

Así, para satisfacer y tranquilizar a esa pequeña caterva de seguidores fieles y pertinaces, lanzó recientemente una adaptación del personaje, esta vez, ambientado en los años de estudiante universitario y tratando de hacer resaltar su capacidad intelectual y la potencia de sus facultades analíticas y deductivas.

Hasta dónde pueden tomarse licencias sobre historias y personajes que ya son del dominio público, es una discusión que, en los tiempos que corren, ni siquiera podría tomarse en serio. Técnicamente, todo está permitido aunque en la práctica, exista una censura transfigurada en esa fementida 'cultura de la cancelación', que hace a incontables artistas y creadores malograr sus proyectos antes de mostrarlos al público.

Amoldar la figura a las maneras actuales no es privativo de Ritchie y se ha abordado con cierto éxito también en épocas recientes. [Pensemos en 'Sherlock', esta vez, adaptado a los tiempos que corren por Mark Gatiss y Steven Moffat, e interpretados por Benedict Cumberbatch y Martin Freeman.] Pero, incluir temas de rock-folk para musicalizar las persecuciones y escenas de pelea, aprovechar cuanta ocasión haya para recostar a uno u otro en camas, sillones, divanes, y, finalmente, ceder a la vulgar tentación de resaltar frases y ademanes que hacen de los dos personajes una dupla a punto de caer en la más abyecta sodomía, conlleva más de complaciente adaptación woke, que de licencia creativa.

Las críticas utilizan mayormente una palabra, ese término desafortunado y asquerosamente aceptado por las generaciones más jóvenes, que no alcanzaron a ver -y es imposible que posean un punto de referencia, ya que ese mundo es inalcanzable e intraducible- las formas que adoptaba la amistad masculina antes de brincar hasta el siglo actual.

Bromance.

Pienso, hablando en términos de cine y televisión, en algunas duplas donde también se lleva al límite esta misma relación en cuanto amistad masculina. Y me parece que a nadie se le ocurriría catalogar como "bromance" digamos la interacción de Vincent Vega y Jules Winnfield o, volviendo la vista a esa alegoría ácida y raída por el humor negro y milimétrico de Kieslowski, la encarnada por Karol y Mikolaj en 'Blanc'.

No hablo y tampoco me interesa resaltar la gratuidad y ramplonería de un vocablo innecesario. Se dice que 'del amor al odio hay un solo paso', resaltando cómo las palabras pueden ser insuficientes para denotar ciertas estructuras y ciertos comportamientos en tanto estadios flotantes. En cuanto seres vivos y con una capacidad intelectual, por mínima que esta sea, somos un tránsito de pensamientos y experiencias continuo que cesa -al menos en este plano- en el momento justo de la muerte.

Así, aunque pudiera ser que el término intenta más que resaltar, demostrar o denunciar la similitud entre 'amistad' y 'romance', desde su principio se vio amañado por la connotación homosexual que no oculta ni siquiera en su registro dentro de la (casi omnisapiente) Wikipedia.

¿Por qué debería existir una connotación de homosexualidad extraída como una síntesis obligatoria desde cualquier presupuesto que pueda darse, al intentar explicar el surgimiento y uso de esa palabra?

Al ser la Wiki 'la suma de un esfuerzo comunitario', resulta evidente tanto la miope [y viciada o amañada] observación de su uso como su -paradógicamente- insuficiencia para ilustrar ese proceso del amor y la relación meramente homosexual, circunscribiéndola al ámbito netamente masculino.


¿En serio, pasamos directamente del 'Bromance' como una relación que va más allá de la mera amistad entre hombres, al vulgar y grosero 'joteo' mexicano donde, al contrario de lo que registra la Wiki, el elemento sine quo non es la reciprocidad?
Este 'joteo' -vuelvo a aclarar, hablo del uso de la palabra en México- implica, a priori, que los dos varones involucrados en el acto mismo de 'jotear' son pasivos y agresivos de forma alternada. Hay infinidad de chistes y sketches sobre esto mismo, que pueden resumirse e ilustrarse por aquel chistecillo de '¿me das tu hora?'.
Y no, el Bromance en cuanto tal, y el Joteo -por más que lo registre la Wikipedia-, no son sinónimos, Estimado y poco probable lector.

1819
Nam stat fua cuiq~ dies, breue et irreparabile tempus.

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