Psycho Killer y Christa: una moneda con una sola cara.

Psycho Killer, anunciada con publicidad agresiva en la red de la eFe transmutada en eMe, juraba ser un producto digno del mismo guionista que hace 30 años nos dio la trama de Se7en.

Así que, sin pensarlo, decidí darle una oportunidad. Confesaré que las tomas iniciales prometían, aunque son lo único rescatable, junto con los últimos 40 segundos [sí, los conté] del filme.

El argumento no ahonda ni en personajes ni en la historia misma y es un desfile de clichés alrededor de cultos satánicos y asesinatos rituales de la misma índole, que abusa un par de veces del cgi.

Con todo, el final, -precisamente cuando el filme resulta ya insalvable, un enorme galimatías donde nunca pasó nada por más que quiso mostrar y por lo menos, incomodar al posible espectador-, valida por sí mismo la película.

Especifico. El filme es malo y no conduce a nada, pero esos últimos 40 segundos, aunque predecibles también, me hicieron pensar en esa otra mujer, enjuiciada y ajusticiada que, 'milagrosamente' sobrevivió a un par de inyecciones letales, el miércoles 30 de septiembre.

No ahondaré en la historia de dicha persona, basta buscar en internet y, en esta semana, al menos, es trend topic, así que resulta innecesario.

De poseer una cualidad 'positiva' en el sentido de capacidad para interactuar con el mundo material en favor de sus adeptos, los demonios, espíritus malignos y demás entidades infernales resultarían tener el mismo estatus que el panteón sagrado con que se nutre el catolicismo contemporáneo.

No es inesperado, por esto mismo, que, al llegar al final de esa película, inmediatamente haya asociado esas escenas finales con la ejecución de Christa.

Un argumento malogrado, y una ejecución por inyección letal malograda. La misma cara de una moneda que, inesperadamente, tiene la forma de una banda de Moebius.

1821.
Nam stat fua cuiq~ dies, breue et irreparabile tempus.

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